Justo hace un año estaba en México, en un inolvidable hostal llamado El Cenote Azul donde pasé algunas de las mejores tardes tomando, riendo y ¿por qué no? también llorando. Faltaban apenas dos días para que empezara el semestre en la UNAM y mi ilusión se desbordaba por cada rincón de tan inmensa ciudad.
Hoy estoy en España. Ya he acabado la carrera. Y muchas cosas han cambiado: Carlos Fuentes y Chavela Vargas se nos han ido; la prima de riesgo se ha disparado (a diferencia de los puestos de trabajo); ya no disfruto del buen tequila, ni de los tamales, ni del pulque, ni de las quesadillas, ni del mezcal, ni del pozole... Pero, sin embargo, algo ha permanecido intacto, y es mi cariño por la gente con la que compartí tan vital experiencia, por los mexicanos -que me "apapacharon padrísimo"-, y por la UNAM -donde realmente aprendí lo que era una casa de estudios-. No pasa un día sin que me acuerde de alguno de aquellos momentos, ya para siempre grabados, felizmente, en mi memoria.
Anímense a viajar, si es que todavía no lo han hecho; y si les sirve, utilicen estas líneas como alternativa.
¡Viva México cabrones!
En este blog narro mi vida en México D.F. durante un semestre de intercambio España-México, con el propósito de que mi familia y mis amistades puedan estar al tanto; y con el objetivo de que, si hay estudiantes que van a viajar a este lindo país, puedan tener una somera idea de lo que aquí se van a encontrar.
martes, 7 de agosto de 2012
martes, 27 de diciembre de 2011
27/12/2011 DE VUELTA A CASA
Ya estoy en casa. Siento no haber tenido tiempo para escribir esta última entrada en el blog. Estas dos últimas semanas las pasé despidiéndome de un país que me ha enamorado, de una gente que me ha enseñado muchísimo y de una cultura que me ha ensimismado. El regreso a España fue muy extraño: obviamente, sentí una felicidad enorme al ver de nuevo a mi familia y amigos; pero me notaba algo raro al ver farolas en las uniformes aceras, a la gente respetando los semáforos y a los taxistas con cinturón de seguridad y taxímetro.
| Calendario azteca en el Museo de Antropología |
| Museo Diego Rivera-Anahuacalli |
| Los auténticos "chupacabras" |
| MUAC (Museo Universitario de Arte Contemporáneo) |
| Estadio Azteca |
En la posada bebimos ponche, cantamos la tradicional petición de pernoctar en casa de alguien, rompimos piñatas llenas de jícamas, naranjas, cacahuates y dulces, y bailamos hasta altas horas de la noche, primeras de la mañana.
| Vistas desde lo alto del Monumento a la Revolución (en esa explanada estábamos viendo a Britney Spears) |
| Vicente Quirarte, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Carlos Slim, Vicente Rojo y Fernando Canales (de izquierda a derecha) |
| Arreglando el sobrepeso de la maleta en el aeropuerto |
| Aterrizando en Frankfurt |
Fue muy extraño, repito, el regreso. Había terminado la mejor experiencia de mi vida, pero estaba feliz, contento de ver a la gente que tanto había echado de menos. En nochebuena unos chapulines sirvieron de botana para la familia, y un mezcal y un tequila de posterior festejo. Mi abuelo usaba una cuchara sopera para degustar este exótico manjar. A muchos le costaron reconocerme con el bigote y el pelo largo. Ahora llega el momento de segur con mi vida aquí, sin olvidar nunca tan buenos meses que he pasado en México, un país, desde ahora, muy diferente al que era para mí en julio.
Agradezco a toda la gente que me ha ayudado, tanto en México como en España (de muy variadas nacionalidades), y recomiendo a todos los que tengan la oportunidad, que olviden la mala fama de violencia e inseguridad que los medios de comunicación nos transmiten, y que lo visiten.
Espero que este blog sirva de guía y ayuda para futuros chilangos.
martes, 13 de diciembre de 2011
13/12/2011 CUERNAVACA
Hoy es el último martes de mi estancia en México. También hoy (martes 13) hice mi último examen acá. Durante dos semanas no tuve tiempo para escribir el blog, los trabajos finales, los exámenes y las despedidas ocuparon los últimos ─este último adjetivo se repite cada vez más─.
El jueves 1 de diciembre me despedí de mi clase de Literatura Española Medieval I. La profesora me entregó el libro de Naranja dulce, limón partido dedicado a mi sobrino Héctor. La tarde la pasé haciendo el trabajo de la asignatura sobre “Los epítetos del Mio Cid” y de Literatura Mexicana I (novohispana) acerca de “La unidad espacio-temporal en los Naufragios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca”.
| Ópera en el Claustro de Sor Juana Inés de la Cruz |
El día siguiente fui a la ópera con mi profesora de inglés, en el Claustro de Sor Juana Inés de la Cruz. La obra trataba la infidelidad, y la música de Mozart y el albur mexicano creaban una original mezcla. A la salida el programa de salud repartía una caja de 100 condones y un lubricante a los chicos; pues a las chicas les pertenecía otra sede. Resultaba curioso ver cómo nos formábamos en largas colas para recibir preservativos donde años atrás había estado enclaustrada una famosa escritora mexicana. Después de una hora escuchando cantar en italiano, fui a una fiesta con mis cuates. La dirección de la casa donde tendría lugar era la misma que meses atrás (Av. Pacífico 338). Esto lo supimos en el momento en que vimos la puerta de una gran cochera naranja. Resulta que hace tiempo no invitaron a una fiesta, nos acercamos a la dirección que nos dieron y no existía tal departamento; el número 338 de esa casa era una cochera. Extrañados nos fuimos a otra fiesta. Pues aquella noche pensamos lo mismo (nos han engañado, se han equivocado…). Esta vez, por suerte, íbamos con unos colombianos que sabían dónde era: justo enfrente. Había dos 338, uno enfrente del otro, cruzando los 4 carriles de la ancha calzada. ¡Aguas con la numeración de las calles de México! No siguen ningún orden. Aquí lloramos mientras nos despedíamos. A partir de esta noche, los destinos (idénticos hasta entonces) se separaban para muchos de nosotros.
| Zócalo inaugurado decembrinamente |
A la mañana siguiente intenté acompañar a mi chilena a una ONG en la que es voluntaria. No pude. Me levanté a las 10 de la madrugada para estudiar, pero ya hacía tres horas que se había marchado. Aquella noche teníamos un importante evento marcado en la agenda desde hace tiempo: un “adrianfest” (la fiesta de un muy buen amigo mexicano que conocimos en las primeras semanas, Adrián). Antes de agarrar el metro y un pesero para llegar a su lejana casa, nos acercamos al Zócalo para ver la inauguración de la pista de patinaje sobre hielo. Un enorme árbol (decorado con el logo de Pepsi) presidía la plaza, decorada con arcos y adornos navideños muy vistosos luminosos ─las calles no tienen ninguna farola que alumbre los baches, pero en la plaza bien de luces─. La casa nos recordó a una de nuestras primeras fiestas: angostas escaleras de caracol subían hasta la sala (de los gatos como la llama su dueño) donde todo el mundo bebía las famosas aguas locas (no recomendables). Acabé la noche en la zona rosa con los “pinches catalanes”.
| Estadio Azteca |
Horas más tarde me acerqué con mi chilena (más porque en dos días dejaría de verla que por ánimo) al Estadio Azteca. Nuestro objetivo era ver el Nacimiento más grande del mundo, creado en Cali (Colombia), con más de 18.000 metros cuadrados. No obstante, al llegar allí el policía nos dijo que la apertura se había pospuesto hasta el día 7 (no me extraña con tantos metros). Ya que estábamos allí pensamos en ver por dentro el mítico estadio de la mano de dios y con capacidad para más de 105.000; pero la suerte no estaba de nuestro lado esa calurosa mañana dominical: había un torneo de niños y no se podía entrar, a menos que pagaras los 80 pesos (4,20 euros) que costaba la entrada (lo mismo que las habituales, menos ese día, visitas guiadas). De este modo, regresamos a casa con la intención de volver otro día. No me voy a ir de México sin ver este templo. Mi carnal, mis parces y mi cuate Isaac (el que nos invitó a la Feria del Mole) comimos una paella y una tortilla de patatas para agarrar fuerzas antes de ir al concierto de Britney Spears. Pensábamos que este comenzaba a las 19:00 horas, así que con quince para las siete estábamos formados en una larguísima cola. Por suerte o por desgracia, empezaba a las 20:00. 80.000 personas abarrotaban la avenida que desembocaba en el monumento a la Revolución. Las pantallas servía de gran ayuda, pues no se veía casi nada(http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5j_oUEr3DsROr0xm41ikQoFlXQhaw?docId=CNG.2d406c882083b707428f984ab1f1fb3d.01). Les dejo el enlace de la noticia. No tardamos más de veinte minutos en marcharnos de allá, la “cantante” hacía play back y el agobio no merecía la pena. Si embargo, fue bonito vivir aquella experiencia tan loca. Cómo diría uno que yo me sé: “¡en qué fregaos nos metemos!”.
| Concierto de Britney Spears en el Monumento a la Revolución (está el zoom al máximo) |
El lunes 5 de diciembre quedé con el capi de Colmillos para visitar Tepito, un enorme tianguis donde venden todo lo que puedas imaginar (ropa, películas, videojuegos, animales, plantas, comida…). Mis amigos del norte y yo nos dirigimos en la línea verde del metro hasta Guerrero, y de allí transbordamos a la estación que tiene el mismo nombre que nuestro destino: Tepito. Ellos querían comprar unas mochilas y unos jeans para su viaje a Cuba (ayer mismo se marcharon para allá, ¡qué envidia!). Yo quería hacerme con unas playeras de equipo mexicanos de soccer. Este mercado es una locura, miles de metros de estrechos callejones donde el olor a comida, ropa, animales y tabaco se mezcla bajo las telas que impiden la entrada del sol. Recomiendo la visita a cualquiera, busque comprar algo o no; esto está fuera de lo común. De verás merece la pena, aunque mucho mejor si te acompaña un mexicano que conozca la zona, pues hay lugares peligrosos.
El martes imprimí, por fin, los trabajos que debía entregar para el día siguiente. Seguidamente fui a comer a “la gaseosa” para despedirme de mi chilena y mis madrileños que se van (los pinches pendejos) de ruta por Guatemala, Chiapas y Cancún. Espero tener la suerte, el tiempo y el dinero de conocer estos lugares algún día.
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| Invitación a la reunión UNAM en el Jardín Botánico |
El miércoles la UNAM organizó una reunión de despedida para los estudiantes de intercambio en el Jardín Botánico. Hacía tiempo que no venía a este paraíso. Nos hicieron una visita guiada y nos invitaron a un lunch de chocolate con churros (tengo ganas de comerlos en una playa que me gusta mucho). Se portan muy bien con los extranjeros en esta universidad. Si enseñas la credencial (lo que equivale a la TIU en mi UA) te hacen un descuento del 50% en los transportes durante el periodo vacacional. Os adjunto la invitación (donde casualmente aparece una foto nuestra) que nos enviaron por correo electrónico. De 11:00 a 14:30 estuvimos reunidos. Al acabar, una muy buena amiga mexicana me regaló una figura de la artesanía de Toluca, su pueblo. La carta que traía el paquete me emocionó.
El 8 de diciembre cumplí 21 años mientras hacía un examen de Literatura Española Medieval. Al llegar a casa, mis amigos me sorprendieron con un bocadillo de jamón serrano y queso, una botella de vino y un pastel. Además, mi carnal me regalo una camisa suya a la que hacía tiempo que le eché el ojo. Un colombiano muy simpático que se llama Nelson me estampó la tarta en la cara; no sé por qué me lo esperaba. Apagué el fuego que cocinaba la carne que tenía pensado comer y acepté el secuestro de mis amigos. Fuimos a comer a una fonda oaxaqueña que me recomendó mi excompañera de departamento, Lucero. Comí unos tamales con pollo y queso fundido muy ricos. Saliendo de aquí nos dirigimos al Estadio Azteca, esta vez sí, para ver el Nacimiento más grande del mundo (no el más bonito). Para llegar a acá hay que tomar un pesero en Metro CU. Se demora unos quince minutos. El costo del boleto fue de 60 pesos (3,60 euros). La luna aquella noche era inmensa.
| El nacimiento más grande del mundo |
| Palacio de Cortés, Cuernavaca |
El viernes empezaba uno de los fines de semana que mejor voy a recordar: íbamos a Cuernavaca a despedirnos y a celebrar el cumpleaños de varios de nosotros (Érica, Giss y yo). Nos plantamos en la terminal de autobuses del sur (en Taxqueña) a las 17:00 horas, y a las 22:00 tomábamos el camión que nos llevaría a Cuernavaca centro, donde tomamos un taxi hasta Acatlipa, pasando por Temixco, en Morelos, estado en el que estuvimos con Mike semanas atrás. Al llegar a la casa que habíamos rentado por 6000 pesos (360 euros) más de veinticinco personas, nos encontramos con una auténtica mansión: media docena de cuartos con dos camas de matrimonio, un tercio de docena de sanitarios, una cocina enorme, futbolín, ping pong, alberca, jacuzzi, cancha de básquet, columpios, jardín… una auténtica joya para celebrar tal ocasión. Os podéis imaginar lo que hicimos aquí. A la mañana siguiente desayunamos revuelto de salchichas y huevos con leche. Seguidamente me acerqué al centro de Cuernavaca, para pasear por las empinadas calles adoquinadas y comprar algunos regalos para mis abuelas. Al regresar vimos el clásico (Madrid-Barça) mientras comíamos unos tacos en la alberca. Una forma distinta de disfruta del mejor equipo de fútbol de la historia. Tristemente me tuve que marchar antes de tiempo: el examen del día 13 era importante y quería prepararlo bien. No obstante, mientras nos despedíamos, nos regalaron una bandera de México firmada. Regresé a DF con una cosmopolita amiga catalana por 86 pesos (5,16 euros). Al llegar al cruce de Miguel Ángel de Quevedo y Universidad, la oscuridad inundaba todo. Gracias a que ya me sabía de memoria los puestos del metro, no tropecé con casi ninguno. Las velas servían de iluminación en el Oxxo. Me inquieté por tanta extrañeza y pregunté al policía de mi condominio qué pasaba. Al parecer un temblor de 6,5 grados (del que no me había enterado en el camión), había tenido lugar minutos más tarde. La corriente eléctrica se había cortado. No había heridos ni desperfectos. La casera me aconsejó qué debía hacer si había réplicas, y con pasaporte y dinero en mano me acosté. Les adjunto la noticia (http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=&cat=1&id_nota=793813).
| Última foto que nos tomamos juntos |
A la mañana siguiente pude estudiar sin problema.
El lunes 12 solo paré de preparar el examen para comer con mis cuates por última vez. Mientras yo hacía el examen de Filología Hispánica durante seis horas, ellos viajaban a Cuba. No me fue mal, mejor, creo que la última vez. Me despedí de la profesora, del adjunto y de mis compañeros. Los voy a extrañar.
Ahorita mismo, felizmente, soy libre. Siento la rapidez con la que he escrito esta entrada, pero el ansía por salir a conocer México puede con todo. Voy a despedirme de unos amigos catalanes y mañana temprano al Museo de Antropología, por fin. Esta semana será muy completa. Tengo que completar las propuestas que me ido haciendo y me han ido aconsejando durante este tiempo. Espero encontrar tiempo para contaros mis últimos días acá.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
30/11/11 FIN DE SEMESTRE
Hoy es el último día del penúltimo mes que estaré en México. El semestre terminó, y ya solo queda tiempo para acabar trabajos finales y prepararnos para los exámenes (lo otro que hemos venido a hacer aquí).
El jueves pasado me despedí de Enrique Alberto Flores Esquivel, mi profesor de Literatura Mexicana I (novohispana). Pese a empezar quince días más tarde por aquel solapamiento de horarios, no hizo falta utilizar la semana de reposición para recuperar clases atrasadas. Acabamos con la lectura de “Crítica de la pirámide” de Posdata de Octavio Paz, un libro en el que se plasma muy bien el contraste entre el México actual y su historia. Seguidamente me acerqué al tianguis (mercado) de libros de la UNAM, junto a la Biblioteca Central. Allí compré unas cuantas láminas de motivos prehispánicos hechas a mano con arena de mármol. El chico las manufactura para el Museo de Antropología (donde todavía tengo que ir), el precio era de 70 pesos (4,20 euros) en el museo y 50 (3 euros) en el mercado. Finalmente, como su obra iba a cruzar el charco y me iba a llevar bastantes, me las dejó a 35 pesos (2,10 euros). Aquí les dejo el correo de este artista por si alguien visita México: aldoavonza162@hotmail.com. Pienso que es el regalo perfecto: artesanal, económico y fácil de transportar junto a la computadora. Mientras me hacía con unos libritos “de a 10 pesos (60 céntimos)” de Frida Kahlo, Gandhi, náhuatl, mitología maya y azteca… en este mismo espacio, un compañero de la clase siguiente me recomendó la novela más triste que leería jamás: Clemencia, del mexicano Ignacio Manuel Altamirano. Al final de la que se suponía que era la última clase de Literatura Española Medieval, le dejé el libro de Naranja dulce, limón partido a mi profesora María Teresa Miaja de la Peña para que se lo dedique a mi sobrino Héctor, pues ella es la que la que coordinó este tipo de refranes y canciones populares mexicanas. Por la tarde fui al Cenote Azul, el hostal donde dormí en México al principio de llegar (http://www.elcenoteazul.com/cenote_azul.html). Esta vez no dormí, estuve con una amiga mientras esperaba a mis cuates de Colombia, País Vasco, México, Argentina, Francia… Queríamos reunirnos para organizar los viajes tras acabar los exámenes. Aunque yo termino el 13 de diciembre mi último examen y regreso a España el 19, me gustó escuchar los destinos de estos: Cancún, Playa del Carmen, Chiapas, San Luis Potosí, Cuba, Guatemala, Honduras… Sin duda es una muy buena oportunidad, estando en este céntrico país, para conocer zonas que desde la península sería impensable o mucho más caro. Yo aún no tengo claro qué haré, seguramente me quede en el distrito conociendo todos los rincones que todavía desconozco y me llaman la atención (Museo de Antropología, Monumento a la Revolución, Museo de El Chopo, Palacio de Bellas Artes, Museo de Diego Rivera, Museo de León Trotsky, Estadio Azteca, Castillo de Chapultepec, MUAC, Universum…). Otra opción es visitar zonas menos lejanas como San Luis Potosí, Chiapas, Taxco (donde quiero comprar plata barata), Querétaro, Toluca, Veracruz… Hay tantas cosas que hacer y ver en México que necesitarías tres vidas para disfrutar de todo.
| Pozole casero en "La gaseosa", es mucho más apetitoso de lo que parece |
| Pastor del Señor Taco (nótese la semejanza con el kebap y los adornos navideños que inundan cada rincón de la Ciudad de México) |
El domingo me refugié en casa del frío del fin de semana, y que todavía hoy miércoles perdura (con temperaturas de 2 y 3 grados). Tenía que hacer el trabajo sobre los epítetos del Cid, tema aconsejado por mi filóloga madrileña. “El Cid” es el apodo que recibo de Daniel, el mexicano que viene los miércoles junto con Tere y la pequeña Dulce Estefanía a poner en orden el departamento. Este fue el que con sus programas informáticos impidió que mi computadora continuara apagándose. Para despejarme un poco de tanto estudio, me acerqué por la tarde a la Monumental (la plaza de toros más grande del mundo). Quería comprar unas cosas para mi amigo Kike.
Antes de dormir, repasé algunos de los más de 40 dossieres de francés que José Luis nos ha ido repartiendo a lo largo de estos cuatro meses para que los alumnos nos turnáramos a la hora de sacar copias. De esta manera, por poco más de 100 pesos (6 euros) tuvimos 90 minutos diarios para aprender la lengua gala (una de las de mi cuñada).
| Mi biblioteca en México (no sé cómo llevaré todo esto a España) |
Ayer estuvimos en la casa de unos cuates, junto a metro Lázaro Cárdenas. Era el cumpleaños de un amigo argentino (de Córdoba) y le hicimos una fiesta “sorpresa”, pues, como nos comentó, ya se lo olía. Lo pasamos muy bien comiendo y bailando, nunca a Shakira (pues los colombianos la odian). El cumpleañero marcha el viernes para Cuba por 200 euros (ida y vuelta), así que me despedí por si no lo vuelvo a ver. En este lujoso departamento vive Erica, una de las chicas junto a las que celebraré el cumpleaños el fin de semana del 9 al 11 de diciembre en Cuernavaca. El 10 es el derbi español por antonomasia (Real Madrid-Barcelona). Nunca pensé que no me fuera a importar perderme este partido.
Hoy tuve el último examen de francés, el de comprensión escrita. Se trataba de cuatro textos sobre: Les jumeaux de Céline Dion ont un prénom y los escritores Mariétou Mbaye Bileoma, Claudette Charbonneau-Tissont y Félix Molitor. El viernes nos darán las calificaciones. Saliendo por el pasillo que comunica la UNAM con metro copilco, vi numerosos carteles de actividades que conmemoraban el centenario de Cantinflas. Agarré un pesero dirección Taxqueña directo por Eje 10 y fui a casa de mi carnal. ─"Directo" quiere decir que no se andan con rodeos, que sigue la ruta más corta, pero para las veces que haga falta y en los lugares que sea necesario para recoger y dejar a los pasajeros.─ Habíamos quedado para pasarnos las fotografías de nuestra aventura. Pronto nuestros caminos se separarían y esto no podía pasar sin compartir estos inolvidables recuerdos.
Esta semana mi familia recibió algunas postales que les envié hace unos veinte días. Platiqué con mi familia francesa, la madre de mi cuñada me dio envidia después de contarme los viajes que está haciendo su hija pequeña por Chile y Brasil, pues está de intercambio en Mendoza (Argentina). Creo que estas becas son una oportunidad que nadie debería desaprovechar.
El viernes posiblemente vaya a la ópera con mi profesora de inglés. El sábado es la mítica Adrianfest, y antes nos acercaremos al zócalo, pues se inaugura la pista de patinaje sobre hielo y se enciende el tradicional árbol de navidad de más de 50 metros. El domingo da un concierto Britney Spears gratuito en el Monumento a la Revolución (http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=210303).
Los días que se avecinan están plagados de las malditas despedidas. Espero que no lo sean para siempre y algún día pueda volver a ver a toda esta gente.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
23/11/11 MORELOS
Esta semana he ido cerrando planes que me propuse al llegar a México: visita al Colegio San Ildefonso, fin de semana en Morelos y paseo por la Casa Azul de Frida Kahlo.
| Autorretrato de Ron Mueck en el Colegio de San Ildefonso |
| Amigo de Mueck muerto en la colchoneta |
El martes, aprovechando la ausencia del profesor de francés y que las clases de inglés ya habían terminado, fui al Colegio de San Ildefonso con unos amigos. Allí, además de la esperada exposición “Hiperrealismo de alto impacto” de Ron Mueck (esculturas hiperrealistas del artista australiano), había unas acuarelas y una selección de videos de Marilyn Manson (“The path of misery”), unas fotografías y videos realizados de 1983 a 2009 por Gerardo Suter llamada “DF penúltima región” y la colección “Sol y sombras de la fotografía moderna mexicana” a cargo de Manuel Álvarez Bravo, Agustín Jiménez y Luis Márquez. La primera era la gran expectación del edificio que se colocaba tras el Templo Mayor, en el centro histórico. Millones de personas habían visitado ya las esculturas hiperrealistas del australiano. Los martes la entrada es libre, por lo que nos ahorramos los 45 pesos (2´70 euros) que vale normalmente. Muchos eran los escolares y extranjeros (como nosotros) que recorrían las trece piezas. La primera se trataba de un autorretrato del propio autor, y también era la que aparecía en todos los comerciales de su exposición, que estará unos meses más aquí. Esta escultura sería diez veces más grande que lo normal. La escala nunca es real, Mueck siempre trata de conmover al espectador con distintos tamaños. Un hombre desnudo y solitario en una barca, una pareja abrazada, un pollo inerte colgado del techo y un negro con una herida en la barriga fueron las que más me impresionaron; sin embargo, la que más tiempo estuve observando fue la que cerraba el ciclo: un bañista con lentes oscuras tumbado en una colchoneta verde con los brazos desplegados. Al parecer, este personaje era un amigo al que Ron Mueck quería dedicar una de sus obras; no obstante, el primero murió y el segundo colocó la escultura, ya acabada, en lo alto del muro, simbolizando un altar. Los guías te explicaban la escultura de cada sala. Al salir de esta última disfrutamos de un video donde se explicaban las técnicas y el proceso que seguía este paciente escultor.
| Acuarela de Marilyn Manson |
En el segundo piso vimos las acuarelas de Marilyn Manson, muy semejantes al artista. Su biografía y unos oscuros videos te presentaban una de las múltiples facetas de esta peculiar personalidad.
Las fotografías sobre México mostraban una ciudad masificada, contaminada, oscura…; y a la vez una naturaleza rica, variada y propia. Cada una te sugería algo, mi preferida fue la de “Pescador de nubes”, donde un hombre transportaba sobre su hombro una red “de agujeros” en la azotea de un edificio. Esta imagen me recordó mucho a unos versos del cantar mexicano (1528) que popularizó Miguel León Portilla (investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México) en Visión de los vencidos y que tienen que ver con la conquista:
| Pescador de Nubes |
Golpeábamos en tanto los muros de adobe,
y era nuestra herencia una red de agujeros.
Con los escudos fue su resguardo,
pero ni con escudos puede ser sostenida su soledad.
Hemos comido palos de colorín,
hemos masticado grama salitrosa,
piedras de adobe, lagartijas,
ratones, tierra en polvo, gusanos…
Los últimos días del sitio de Tenochtitlán, Ángel Mª Garibay
Tras esta visita, llegué muy cansado a la última clase de inglés. Más aún a la posterior lección de salsa.
| Foro educativo UNAM-CHINA 2011 |
El miércoles aproveché para ir a la lavandería. Mientras regresaba cargado de húmedas bolsas del Walmart (aquí todavía dan bolsas de plástico en los supermercados) y me disponía a subir a la terraza a tender la ropa (es entonces cuando me alegro de vivir en un cuarto), pensaba que quizá fuera una de las últimas veces en hacer este recorrido. En tres semanas tendré una lavadora en España, pero dejaré de tener muchas otras cosas de México. Lo que sí hice por última vez (o eso espero) es recoger el dinero que mi familia me envía a través de Santander envíos en la delegación de Tacubaya. Seguidamente, en francés salí a la “silla eléctrica”, práctica muy divertida en la que un alumno se sienta en la mesa del profesor y responde a modo de entrevista (siempre en francés) a las preguntas que le plantea el resto de la clase. Abandoné el salón un poco antes de que terminara la clase, a quince minutos para la una (como dicen los mexicanos), pues tenía clase de Filología Hispánica y no quería llegar tarde a la reprimenda que la profesora nos dio tras echas un vistazo a los exámenes. Casi lo hago, pues me entretuve en el foro UNAM-China que había instalado en el pórtico de la facultad de Derecho y Filosofía y Letras, ambas unidas. Pasadas las 14:00 salí del salón 106 y me acerqué rápidamente a la cafetería para comer chayote relleno y papas a la mexicana. El examen final de inglés acababa de empezar. No me quería demorar mucho, pero necesitaba comer algo. La prueba no fue tan larga como el parcial de meses atrás y me salió bastante bien. Estos profesores me han enseñado más (sin pagar ni un peso) que todos los que he tenido en España.
| Poema del Libro de Alexandre de Ériq Sáñez |
| Narcotráfico para inocentes. El narco en México y quien lo U.S.A., de El Fisgón |
Fuimos a comer al Bene, un barecito que hay junto a la UNAM, saliendo por economía. El menú de 43 pesos (2,58 euros) incluía consomé, arroz y guisado (como la mayoría de estas económicas ofertas). Fueron tres horas muy agradables, platicando sobre las diferencias entre España y México; y debatiendo porqué a los españoles nos es tan difícil pronunciar y aprender inglés. También conversamos sobre el servicio en México, una obligación para los varones mayores de edad que extraen bola negra en un sorteo. Es similar al servicio militar que años atrás se hacía en España, solo que en este país aún perdura, es únicamente los fines de semana y puedes librarte si la bola que sacas es de color blanco. Antes de regresar a casa nos tomamos (es curiosa la variedad semántica que presenta este verbo) una foto que dedicaríamos al día siguiente a nuestros queridísimos profesores.
| Clase de inglés |
| Volcán nevado desde la ventana del camión que nos llevaba a Tepotzlán |
El día siguiente lo dedicamos a visitar una antigua hacienda, y una presa desde la que se vislumbraba muy bien el volcán Popocatepetl, esta vez sin nieve. Me enamoré de esta maravilla que no pude atisbar semanas atrás en Cholula. Muchas veces las nubes o la fumarola que con asiduidad echa impiden su visión. Por suerte, el cielo este fin de semana siempre estuvo despejado. Aquel domingo comimos riquísimas chuletas de cerdo (después de entender que los pollos no tenían tales huesos) cocinadas a la barbacoa mientras un torno giraba de forma monótona a la vez que nuestra boca se hacía agua. Por la noche cantamos 19 días y 500 noches de Sabina, La Flaca de Jarabe de Palo y una serie de canciones que mi cuate Mike tocaba con su guitarra en la marquesina de su rancho, toda ella llena de preciosas flores. Me gustó mucho su casa, y sobre todo su pueblo; vivir junto al Popo, en una zona tan tranquila y junto a unos mexicanos tan agradables debe ser muy padre.
| Popocatepetl a las 07:00 con los culpables de mi temprano despertar |
| Casa Azul de Frida Kahlo |
Después de la agotadora jornada, que terminó con una muy divertida clase de salsa, cené salmón, pues había bajado el precio de los normales 189 pesos (11´34 euros) el kilo, a 159 (9,54 euros). En la televisión reconocí a una cocinera mexicana muy famosa de la que ya me había hablado días atrás mi compañera de departamento; se trataba de Mónica Patiño, una chef que posee varios restaurantes y boutiques que pienso visitar para llevar mermelada de guayaba y compota de mango que sé que a les encantará a mis padres.
Esta mañana visité el Tianguis de libros de la UNAM, cada semana hay algo nuevo. Compré unas láminas que fabrican en el Museo de Antropología. Al salir por la Facultad de Economía hice lo propio con unos libros para mi hermano. No sé dónde meteré tanto libro y regalo; pues cada vez tengo más, contando con el que me obsequió una muy buena compañera de Filología Hispánica sobre el Centro Histórico de la Ciudad de México. La fecha del examen de esta última asignatura será el martes 13 de diciembre, por lo que no tendré mucho tiempo para viajar antes de regresar. No obstante, los recuerdos y lo aprehendido ya no me los quita nadie.
Esta semana terminan las clases, así que hacer trabajos y estudiar será una de mis ocupaciones.
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